miércoles, 28 de agosto de 2024

¿Hacia una nueva guerra fría? I

 Estamos en los años 20, pero en el siglo XXI; el mundo ha tenido desde el fin de la 2GM muchas otras guerras, más ninguna de carácter global. Se podría decir que los humanos hemos quedado escaldados luego de la gran y cruenta matanza a escala entre los años 1939 y 1945. Obviamente no podemos dejar de guerrear porque la escena internacional es una jungla del pleistoceno, dónde todo el mundo se cuida del vecino... para no hablar del que está aún más lejos.

El que escribe estas líneas vivió la llamada "Guerra Fría", es decir el período que va desde 1948 hasta poco antes de 1991. El desplome de la URSS acabó con ella, y se podría decir, sin exagerar, que EEUU la ganó de largo, tanto en los aspectos ideológicos como en los práctico. El mundo, a principios de los 90 respiró aliviado ¡por fin podremos todos vivir en paz! En realidad no recuerdo haberlo leído en ningún medio en estos términos, pero se podría decir que fue el pensamiento inconsciente que recorrió a millones de almas en este planeta.

Y ahora, en los nuevos y felices años veinte, un siglo después, volvemos a encontrarnos con la glacial mirada de dos mundos que amenazan enfrentarse. ¡No me lo puedo creer!

Y por eso trataré de explicarme el proceso que nos ha llevado a un nuevo punto de partida, desde la perspectiva no del especialista, sino del hombre de la calle. Aquel que, ocupado en sus propios menesteres, de tanto en cuando da una ojeada a la plana de los diarios para enterarse de como va el mundo. No se trata de hacer erudición ni publicar un ensayo. No es material para historiadores o sociólogos, sino de la reflexión de un outsider de la política que intenta comprender lo que pasa en su mundo más lejano, sabiendo, porque ha tenido ya la experiencia, que las cosas más lejanas terminan irrumpiendo en el mundo privado de cada uno arruinando muchas perspectivas individuales de progreso. 


lunes, 14 de junio de 2010

ANTES DE STALINGRADO

ANTES DE STALINGRADO – David M. Glantz 
"La cantidad tiene calidad propia.
David M. Glantz."
Esta cita del autor me parece excelente (recuerda aquella de "Dios está del lado de la mayoría), y aplicable a muchos escenarios bélicos. También, con prurito de precisión, se le podría agregar que la cantidad compuesta de particularidades sin importancia... es más sacrificable. Cosa que sucedió en el Frente del Este.

miércoles, 9 de junio de 2010

Coger a un tigre por la cola ...

"¿Por qué es tan importante conocer esta obra? Básicamente por dos motivos: en primer lugar, porque es un testimonio directo y sincero de uno de los episodios mas trascendentales de los últimos cien años, y en segundo lugar porque es necesario que todos seamos conscientes de que jugar a la guerra es como agarrar a un tigre por la cola: las consecuencias son imprevisibles pero sí muy posiblemente negativas hasta un punto en el que ya no es posible controlarlas..."

Lo anterior me recuerda, por asociación, lo que leí hace años en el famoso libro de Umberto Eco, "El nombre de la rosa": "... al propio Jorge se le fué de las manos su plan inicial y después empezó una cadena de causas, de causas concomitantes, y de causas contradictorias entre sí, que procedieron por su cuenta, creando relaciones que ya no dependían de ningún plan..."

Y esto sucede a menudo, pero al desencadenarse una guerra las consecuencias son más crueles y afectan seriamente el futuro de los países implicados. A pesar de que una guerra parezca justa, en sus objetivos, hay que prever que puede ser terriblemente injusta en sus resultados.

¡PUTA GUERRA! 1914-1919 – Tardi y Verney

sábado, 5 de junio de 2010

186 Great World War II Pictures

Siempre se pueden encontrar nueva imágenes de la segunda gran contienda del siglo XX. Me llamaron la atención éstas, en las que se ve la destrucción de ciudades y también a marinos rusos en plena acción.
186 Great World War II Pictures

lunes, 22 de marzo de 2010

Leningrado, Petrogrado, Sant Petersburg

El tiempo va pasando sin darme cuenta (virtudes de la lectura) y no he mencionado un excelente libro, del cual hice una referencia en otro blog.
Me refiero a "A las puertas de Leningrado" de William Lubbeck, que cuenta las impresiones de un soldado en la primera línea de fuego del frente del Este.

A las victorias iniciales, difíciles, pero realizadas con maestría, sucede luego el sitio a la ciudad que actualmente ha retomado su viejo nombre Sant Petersburg. Ya existen muchos libros sobre el tema, pero muy pocos con el punto de vista a ras de tierra. Me parece muy recomendable.

jueves, 18 de febrero de 2010

La caballería napoleónica

Se calcula que hay más de 250.000 libros publicados sobre Napoleón Bonaparte. Todas sus campañas, desde Tolón a Waterloo han sido estudiadas minuciosamente, todas sus estrategias y tácticas recibieron el mismo sistemático escrutíneo, a pesar de que el mismo Napoleón afirmara una vez que "Jamás he tenido un plan de operaciones". No obstante el corso ennoblecido sigue concitando la misma curiosidad que le otorgó el siglo pasado. Un ejemplo de ello lo tenemos en este blog, dónde se analiza el papel de la caballería napoleónica. Creo que vale la pena echarle una ojeada.

miércoles, 28 de octubre de 2009

Pinturas soviéticas de escenas bélicas

El "realismo socialista" ha sido muy denostado, y con razón, en tanto pasó de una teoría más sobre el arte hasta acabar convirtiéndose en un cepo donde los artistas, bajo el régimen bolchevique, quedaban encerrados.
Pero dejando de lado la historia política no puedo menos que alabar estas imágenes que son mejores que fotos, o mejor dicho, que parecen fotos sacadas por un pintor. ver

viernes, 8 de mayo de 2009

Memorias del Mariscal de Campo Kesselring


Hace tiempo que no escribo en este blog. La verdad es que existiendo tantas y excelentes páginas en la Red, agregar una más casi me parece ocioso. De allí que no crea que se pierde mucho si hago caso omiso de éste. Sin embargo a veces, sólo a veces, me gusta dejar constancia de algo que me interesó y es el caso de este libro hace poco aparecido. Las memorias de este gran general alemán son de 1960, pero hace mucho tiempo que ya no se encontraban en el mercado español, por lo tanto es una buena oticia.
Cuando digo "gran general" digo eso y nada más. Otra cosa es su ideología y la causa por la cual luchó, que sinceramente me parece deplorable. Pero aparte de ello estas memorias ofrecen un punto de vista distinto para contrastar importantes operaciones militares realizadas durante la Segunda Guerra Mundial: la operación León Marino, el ataque a Gran Bretaña, la operación Barbarroja, contra la URSS, el ataque a Sicilia y el frente italiano, particularmente duro para las tropas del V Ejército del General Clarck, y al final la defensa del frente occidental alemán. 
El libro termina con unas páginas autojustificatorias que pueden ser tomadas o no en cuenta según la ideología de quién las lea.
La mayor utilidad de esta obra, según creo, radica en acompañar la lectura, en paralelo, de las operaciones señaladas, porque entonces permiten dar profundidad a nuestros estudios incorporando el punto de vista de los generales alemanes. 

lunes, 23 de febrero de 2009

Napoleon y la Blitzkrieg

El libro "Las Campañas de Napoleón. Un emperador en el campo de batalla de Tolón a Waterloo (1796-1815)" de David Chandler, es muy aconsejable para estudiar en detalle las campañas del Gran Corso y su admirable práctica militar. Su fama de imbatible no fue casual ni producto de circunstancias meramente políticas y sociales. Napoleón inventó poco pero su genio destacó en la aplicación, de forma brillante, de las ideas de otros estrategas que le precedieron.
Napoleón supo entrar en el siglo XIX antes que sus enemigos, y ese retraso lo pagaron caro.
Sus ejércitos eran capaces de desplegarse en frentes tan amplios que impedían a los generales contrarios calcular por dónde iba a realizarse la ruptura principal. Sus tropas estaban habituadas a largas y durísimas marchas realizadas con el máximo de velocidad de la época; sus destacamentos, de gran movilidad, podían ahorrarse días en el traslado y sorprender al contrincante en lugares donde “no podía estar”.
Él cuidaba que sus tropas estuvieran reunidas en los puntos prefijados y concentradas para atacar con ventaja de hombres y material.  
Por otro lado la unidad de mando de sus ejércitos era mantenida cuidadosamente para lo cual dio mucha importancia, al contrario de sus enemigos,  a mantener expeditas sus comunicaciones. En cambio, sus adversarios (como los austriacos en la campaña de Italia), privilegiaban los movimientos complejos, realizados por grandes unidades alejadas entre sí y con problemas de desplazamiento debido al gran bagaje de suministros que necesitaban. Los ejércitos del siglo XVIII estaban acostumbrados a vivir de sus provisiones; los franceses preferían la rapiña por dónde pasaban aligerándose así de embarazosa impedimenta.
Napoleón estudiaba cuidadosamente los escenarios de sus batallas futuras y utilizaba todos los métodos de engaño posible para ocultar sus planes. Enviaba, por ejemplo, su caballería ligera por delante del grueso de sus fuerzas, para evitar la acción de exploradores enemigos y ocultar además la estructura de sus despliegues.
Acostumbraba a utilizar principalmente tres maniobras estratégicas: el ataque de flanqueo, por líneas interiores; el ataque en cuña, y la penetración estratégica.
La primera buscaba atacar, siempre que fuera posible los flancos de los ejércitos enemigos. La segunda, cuando se enfrentaba a fuerzas superiores, consistía en atacar primero al ejército más débil y luego volverse contra el mayor. Y la tercera, la penetración estratégica, cuando el enemigo esta desplegando en una larga línea enfrentándolo, penetrar en profundidad por un flanco desguarnecido y hacerse fuerte en una ciudad situada en pleno territorio hostil. En cuestión de poco tiempo el frente de batalla había girado 180º.
En todos los casos Napoleón no se ajustaba a un plan predecible. Prefería las combinaciones tácticas para evitar anticipar sus objetivos principales; manteniendo en la duda al Estado Mayor enemigo por donde realizarían los franceses el ataque principal y si el avance detectado lo indicaba o, por el contrario, sólo constituía un ataque de diversión.
A diferencia de la estrategia predominante en el siglo XVIII Napoleón huía de las batalles frontales, con dos ejércitos machacándose recíprocamente hasta que uno terminaba abandonando el campo indicando así su derrota. Prefería posiciones flexibles, ahorrándose víctimas inútiles aunque tampoco desdeñaba los ataques frontales si la ocasión le obligaba. Utilizaba intensivamente la artillería para debilitar las partes vitales de su enemigo y daba un uso intensivo al "cuerpo de ejército" que utilizaba como un mini ejército completo (infantería, caballería y artillería) para fijar al enemigo durante el tiempo necesario en que llegaran los refuerzos o se facilitara la operación de flanqueo.
El avance napoleónico con varios ejércitos avanzando en un ancho espacio y reuniéndose en torno al primer enemigo importante que se presentara recuerda a una masa de hormigas en movimiento; arremolinándose cuando localizan una víctima de gran tamaño. Siempre con maniobras de flanqueo y ocultamiento, atacando en sus "bisagras" al despliegue enemigo y persiguiendo sus tropas no bien retroceden, para evitar su reagrupamiento, son todas operaciones que anticipan la guerra contemporánea representada por la blitzkrieg. 
Para ver más sobre este libro



miércoles, 31 de diciembre de 2008

Franco y Mussolini-Ciano


Mussolini y su Ministro de Relaciones Exteriores, Galeazzo Ciano, estaban desesperados por la lentitud de Franco para aniquilar la Segunda República. Aquí, en su diario (entrada correspondiente al 20-12-1937), se puede leer lo que pensaban del Generalísimo. Sin embargo Paul Preston (en "Franco. Caudillo de España") considera que la tardanza de Franco en darle la puntilla a la República era más bien una maniobra política destinada a asegurar su poder una vez terminada la guerra civil. Es un punto de vista muy plausible porque la prolongación de la agonía republicana sirvió perfectamente a los fines del Caudillo, que se encontró al final con un país exhausto y sin prácticamente nadie capaz de hacerle sombra.

domingo, 28 de diciembre de 2008

La Guerra Civil española. Nuevos desarrollos.


En la Guerra Civil Española 1936-39 se probaron novedades que luego serían empleadas en la Segunda Guerra Mundial. Me refiero no sólo al bombardeo a Guernika, sino también a la primera vez que se emplearon las famosos "bombas molotov", botellas con gasolina y una mecha ardiendo que fueron inventadas por los legionarios en el ataque a Madrid para combatir a los tanques de orígen ruso. También en los comienzos de esta guerra se utilizó el primer "puente aereo" de la historia para trasladar tropas de Africa a Andalucía.  

miércoles, 10 de diciembre de 2008

EL MK1 ENFIELD

EL MK1 ENFIELD
Interesante artículo que trata sobre una excelente arma, de orígen inglés, muy utilizada en la 2GM.

domingo, 7 de diciembre de 2008

¿Es la lucha contra el terrorismo una verdadera guerra?

¿Es realmente la guerra contra el terrorismo una verdadera guerra?

Una pregunta que me he formulado varias veces, desde el atentado a las Torres Gemelas, y cuya respuesta me parece no evidente.

En un sentido general la palabra “guerra” se usa para cualquier clase de lucha que persista, no sólo contra países sino también contra personas o figuras del código penal (“guerra contra la pobreza”, “guerra contra el fraude”, “guerra a los maltratadores de mujeres”). Más tengo la percepción que el presidente Bush no se refería a esta clase de “guerra”. Había una connotación tradicional en sus palabras, y ello implica algo muy parecido a una guerra de un Estado contra otro. Y aquí es donde empiezan las complicaciones porque uno de los contendientes sí es un Estado, (por cierto el más poderoso del planeta), pero por la otra parte no hay un  País, aunque alguno pueda ser acusado de dar cobijo a los terroristas y por lo tanto estar indirectamente implicado. Se trata de grupos de civiles semi-armados, civiles anónimos que llevan a cabo una guerra de guerrillas muy peculiar, donde más que enfrentarse con las fuerzas militares del adversario lo que buscan es crear un estado de incertidumbre y angustia permanente atacando preferentemente objetivos también civiles. Si a algo se parece, a mi modesto entender, es a una infección “bacteriana” dónde éstas, agrupadas en colonias minúsculas pero muy extendidas, desarrollan su tarea de infección y postración.

Una guerra de esta clase tiene muchas probabilidades de generar graves errores de “fuego amigo”, algo equivalente a matar moscas con cañonazos.

Por otro lado, la extensión de la infección se vislumbra inquietantemente ambigua y quien lea el libro de Loretta Napoleón, Yihad, tendrá una prueba cabal de ello.

Se ha hablado de Al-Qaeda como una empresa franquiciadora del terrorismo y por lo tanto con una capacidad de extensión tan considerable como el terreno abonado donde fructifiquen sus ideas; yo la veo más bien, en una perspectiva biológica, como un cáncer en proceso de metástasis. Si fuera así, no necesariamente el pronóstico sería mortal, pero bien podría convertirse en crónico debido al equilibrio que se establece entre las poderosas fuerzas de represión y la capacidad de reproducción de este maligno microorganismo.

Me gustaría, si alguien tiene oportunidad de leer estas líneas (y se encuentra con el ánimo dispuesto) que escribiera algún comentario sobre estas reflexiones. Naturalmente si son de crítica y ella está fundada, me servirían de mucho. 

jueves, 4 de diciembre de 2008

De la época de Napoleon

LA DERROTA - Francisco José Bocero de la Rosa
Cuando los ejércitos de Napoleón gozaban de la fama de ser invictos reciben una de sus primeras derrotas a manos de españoles. Una historia contada, según parece, sin falsos nacionalismos. Un libro interesante con mapas que permiten situarse. En cuanto al género sería historia novelada (aunque algunos lo calificarían de novela histórica), por la dramatización de los principales personajes.

lunes, 10 de noviembre de 2008

Ampliación de Auschwitz

Hallados los planos del campo de Auschwitz
Acaban de encontrarse los planos originales para la ampliación de éste famoso campo de concentración nazi. Contemplaba ¡como no! una amplia cámara de gas de 11m por 11m. Algo confortable para despedirse de este mundo. 

Fotos de la Segunda Guerra Mundial

El tópico, repetido hasta el hartazgo establece que una imágen vale más que mil palabras. Algo que puede ser verdad... o totalmente falso. Todo dependerá de la imágen y del significado de esas mil palabras. Pero para el que conoce de un tema las imágenes que le corresponden dan mucho de sí; y por eso es que recomiendo este blog que me encontré por azar. Algunas fotos son conocidas pero siempre encontraremos alguna que no habíamos visto: http://mejoresfotos2gm.blogspot.com/

domingo, 2 de noviembre de 2008

La liburna


En la antigüedad también se inventaba, algo que parece una obviedad pero que en nuestro tiempo de abruptos cambios tecnológicos resulta estimulante pensar en ello. Algunos inventos, quizá muchos, nunca llegaron a ser conocidos por la sencilla razón que no tuvieron éxito. En la imagen se ve uno de ellos. La liburna, que a fines del período antiguo era sinónimo de “nave”, aunque en su origen se refería a una embarcación con dos filas de remos y proa de bronce. Pues bien este invento proponía la sustitución de la propulsión manual por la animal. Seis bueyes hacen girar por pares tres cabrestantes en la cubierta del barco; y éstos mueven tres ruedas de paletas en el exterior de la borda.

El invento, que combinaba dos tipos de molinos conocidos en la época (el tradicional y el molino de agua vertical), estaba pensado para ahorrar efectivos “sine auxilio cuiusquam turbae” que cómo se puede entender perfectamente, permitiría a los navegantes de barcos de guerra sobre todo, prescindir del auxilio de la “turba”, esos remeros con que solían pagar sus culpas los condenados.

El invento era práctico y en cierto modo adelantaba los barcos de rueda que en muchas películas aparecen, con sus respectivos tahúres, en el Misisipi, entonces ¿por qué no se puso en práctica? Por un lado técnicamente tenía problemas. Para realizar la operación encomendada los bueyes debían describir, como mínimo, un círculo de 3 metros de diámetro lo que era imposible con las dimensiones de la cubierta en los barcos de la época (incluyendo todo el espacio útil que era menester para operar a bordo). Por el otro, existían razones sociológicas que hacían el invento innecesario; mientras existiera abundante mano de obra barata ¿para que innovar?

Fuente: “Anónimo sobre asuntos militares”. Edición de Álvaro Sánchez-Ostiz. EUNSA. Ediciones de la Universidad de Navarra, SA. Pamplona. Noviembre 2004. pp.192.

¿Por qué Hitler invadió a la Unión Soviética?


Visto en perspectiva histórica fue un tremendo error que, a la postre, determinó la liquidación del 3º Reich… pero ¿fue tan irracional la decisión como ahora nos parece?

Situémonos a principios de 1941. Gran Bretaña arrinconada en su pequeña isla, sometida a un bombardeo implacable y sin ninguna posibilidad de cambiar el signo del conflicto. Si no fuera por la ayuda de Roosvelt estaría a punto de pedir la paz (como Hitler esperaba y un sector importante del establishment británico deseaba), pero aún así toda su situación era crítica. EEUU difícilmente entraría en la guerra europea; su presidente se lo había prometido al pueblo y por eso ganó las elecciones. Existía una gran corriente aislacionista en este país, y Hitler estaba al tanto de ello.

Por otra parte ¿Qué era la URSS en ese momento? Un gigantesco país que en manos germanas serviría como granero inagotable y fuente de toda clase de materias primas necesarias, y que si bien tenía un gran ejército estaba pasando por un momento delicadísimo a raíz de las tremendas purgas de Stalin de los años 1936 y 37. Téngase en cuenta que casi todos los oficiales de experiencia habían sido exterminados y por lo tanto el ejército era una gran masa, pero informe, sin una dirección eficaz y sobre todo experimentada (el 70% de los comandantes de Cuerpos de Ejército, el 60% de los comandantes de División, el 50% de los comandantes de Regimiento y del 20 al 25% del resto del personal de mando habían muerto o estaban en prisión condenados) (1). La URSS era un coloso con los pies de barro y no había ningún dato que contradijera esta hipótesis. Pero sólo unos pocos años más bastarían para que la URSS subsanara sus profundas deficiencias y reconstruyera su cuadro de oficiales. Entonces militarmente sería otro cantar. Quizá sus ejércitos no llegaran nunca a la calidad alemana, pero sus recursos materiales cubrirían esta diferencia.

¿Era entonces tan descabellado aprovechar la coyuntura? ¿No era una oportunidad que parecía una ventana abierta hacia la conquista y que en pocos años se cerraría definitivamente?

Creo que muchos de los críticos actuales en aquel momento, y sin la información privilegiada que da el análisis post mortem, habrían coincidido con el Führer.

Entonces ¿Qué anduvo mal? ¿Era falsa la información que obraba en manos alemana? Ahora sí que podemos utilizar la perspectiva que nos da la historia, y en mi impresión fueron básicamente dos cosas las que provocaron el desastre germano.

La primera se encuentra en el carácter especial de la invasión nazi. Se la pensó como una guerra de exterminio y de subordinación permanente para a la población que hubiera sobrevivido. Las órdenes de la Wermacht eran claras, consistentes: se enfrentaban a una clase de guerra diferente a la del frente occidental. Se trataba de la sustitución de la raza eslava por la germana y de la posterior reducción de aquella a tareas secundarias y serviles. Por lo tanto se tendría que actuar con rigor desconocido, aniquilando rápidamente todos los que pertenecieran al sistema judeobolchevique y a cualquiera que lo apoyase activa o pasivamente.

Esta actitud determinó que una parte importante de la población invadida, que tenía a su vez, un gran rechazo por Stalin y su política, en vez de ayudar a la caída del poder soviético no tuviese más remedio que echarse en sus brazos (los primeros recibimientos de las tropas alemanas fueron de confraternización y con flores… en poco tiempo esas aclamaciones se apagaron). Entre dos males, el menor era el terror estalinista. De esta forma Hitler logró el milagro que las purgas y las checas no habían podido obtener: enfrentarse a todo un pueblo unido que luchaba no por razones ideológicas sino por su supervivencia y libertad. (2)

La otra razón, y no menos importante, fue el haber declarado la guerra a EEUU, luego del ataque japonés en Pearl Harbour, dándole en bandeja a Roosvelt la posibilidad de negar lo que hasta el momento, y sólo de boquilla, había defendido: la neutralidad del gran coloso del norte. La entrada de EEUU en la guerra fue determinante, y lo que era un primer frente exangüe (la lucha contra la aislada G.Bretaña) se convirtió en otro frente poderoso capaz de enfrentarse de igual a igual con los alemanes.

Por lo tanto el análisis histórica debería distinguir entre los planes de Hitler, su ocasión política y militar, y su ejecución posterior, ligada a la ideología nazi y a su cosmovisión racista basada en la superioridad aria. Naturalmente que, además hubo errores diversos, pero éstos que he señalado son los que, a mi parecer, fueron determinantes. Sin embargo, insisto, la idea de invadir la URSS no era ni loca ni políticamente estúpida. Por suerte para el mundo, su realización fue tan loca, absurda y cruel como era dable esperar, y por lo tanto, Hitler recibió su merecido. 

(1)   Recordemos que de los 5 Mariscales de la URSS quedaron sólo dos (y los más inútiles, por cierto, Vosohilov y Budenny), por lo que los altos mandos de Gran Bretaña y Francia  estimaron que la potencia de las fuerzas armadas soviéticas había quedado por los suelos. Churchill escribió: “Para Mr. Chamberlain y los Estados Mayores francés e inglés, la purga de 1937 se presentaba en sí misma como un despedazamiento interno del Ejército ruso y una imagen de la Unión Soviética como hendida a pedazos por odios y venganzas feroces” (ver en Otto Preston Chaney, jr. “Zhukov”).

(2)   Para el que albergue dudas sobre el carácter asesino de esta invasión le recomiendo que lea el libro de Wolfram Wette, “La Wermacht. Los crímenes del ejército alemán”. Editorial Crítica, recientemente aparecido.

jueves, 30 de octubre de 2008

Armas de la antigüedad. II

Los arietes no eran la única manera de enfrentarse a los sitiados, que amparados detrás de sólidos muros eran capaces de aguantar largo tiempo. Estaban las “torres”, construcciones de madera, con ruedas, capaces de acercarse a las murallas y desde una altura mayor que éstas lanzar toda clase de objetos contundentes contra los defensores. Lo mejor era utilizar una combinación de ambas armas, de esta manera se lograba una acción conjunta que reforzaba el ataque y permitía concentrar más fuerzas en un mismo punto. En el año 397 AC, Dionisio el Viejo “hizo avanzar contra la muralla las torres rodantes, de seis pisos que habían sido construidas en función de la altura de las casas, dotándolas a continuación de puentes voladizos para invadir por la fuerza el tejado de las casas vecinas” (Ivon Garlan, ibidem. Pág.111). Torres más altas se construyeron posteriormente. Durante el reinado de Alejandro Magno se construyeron torres de 14,5 m de alto con estructuras de pino, abeto, roble y fresno. En el penúltimo piso tenían puentes voladizos provistos de aparejos para alzarlos sobre las murallas. Se conservan descripciones detalladas de estas máquinas de asedio que nos dejan, aún hoy, admirados. En la imagen una reconstrucción de una de ellas que se llamaban “helépola”, es decir “conquistadoras de ciudades”.